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SE ACLARA UNA DUDA SOBRE CÓMO MURIÓ “LA NIÑA DEL ANGEL”

Don Benjamín Maciel Gómez

​​En torno a la hermosa tumba que en el panteón municipal es conocida como “La Niña del Ángel” Y que, por su impresionante belleza , es un atractivo turístico, la ignorancia y el mito han construido no sólo mentiras históricas; sino, inclusive, ridículas leyendas cursis, como la que asegura que el ángel cubre con sus alas los ojos de la niña para protegerlos del sol, cuando el sol está sobre su carita.

Entre las mentiras históricas, la principal, en la que hemos creído los que admiramos la tumba, es que la niña Ana María Dolores Segura y Couto de dos años y tres meses, murió en un incendio el día 6 de Julio de 1908 y que sus padres fueron de origen francés.

Los apellidos Segura y Couto pertenecieron a distinguidas familias de ascendencia española quienes durante los silos XVII, XVIII, XIX y parte del XX, vivieron en la región de Orizaba.

Dentro de estas familias hubo hombres y mujeres que con sus hechos, escribieron varias páginas de la historia de Orizaba.

​​ Entre los que llevaron el apellido SEGURA, los mexicanos rendimos culto al patricio orizabeño D. Ignacio de la Llave y Segura y a la Duquesa de Mier, Doña Isabel Pesado y Segura de Mier, quien legó su fortuna para la construcción de los asilos Mier y Pesado.

Con el apellido COUTO hubo brillantes juristas y sacerdotes como D. José Bernardo Couto, sacerdote, jurista y gran orador, quien fue comisionado para formar parte de los firmantes de los tratados de paz con los yanquis por la guerra del 47 y que, gracias a su pericia, se evitó que los invasores se apoderaran de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.

​​ Este mismo apellido lo llevaron también, los hermanos Antonio e Ignacio Couto (sacerdote, éste último) que tomaron las armas para defender a la patria en su guerra de independencia.

Resumiendo la historia que conocemos se nos ha dicho que los acaudalados padres de la pequeña Ana María Dolores, vivían en la capital de México y que vinieron de paseo a Orizaba, donde asistieron a una fiesta familiar nocturna en la que, con una veladora, la pequeña incendió, sin quererlo, su vestidito, lo cual provocó el incendió donde murió.

La historia continúa diciendo que sus padres, al no poder llevar su cuerpecito inerte a México, decidieron sepultarla en Orizaba y que, para su sepultura, mandaron construir en Italia con el renombrado escultor Runaldo Cuagnilli la hermosa tumba que, con poco más de un siglo de existencia, sigue siendo motivo de admiración como atractivo turístico del panteón de Orizaba.

Ignoramos si esta historia sea cierta…pero lo que sí sabemos, ahora, es que la niña NO MURIO EN UN INCENDIO. Descendientes de su familia radicados actualmente en Puebla, nos han hecho llegar, junto con una foto de la madre de la niña, Doña Ana María Couto acompañando a la misma pequeña y a sus dos de sus hermanos Fernando y José Antonio (foto que incluimos en este relato) la verdad de su muerte, asegurando que la Niña del Ángel, murió de MENINGITIS

 
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​© 2016 ORIZABA ANTIGUA. Creado por Jesús Omar Rodríguez R. 

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